Parece mentira, pero en unos días se cumplirá un año del momento más grandioso de mi vida. El momento cúlmine... el nacimiento de Berni. Y si, es cierto, a pesar del dolor, sólo quería grabar en mi memoria cada instante de esos minutos mágicos en los cuales después de dos pujos infructuosos (el curso preparto se olvida fácil) y uno bueno, pusieron en mi pecho a mi nenita llorona y temblorosa, que movía sus bracitos y piernitas sin parar. Así comenzó afuera una historia que llevaba ya nueve meses adentro. Nada se compara al sentimiento que queda en una luego de haber parido y alimentado a su hijo con su pecho. Es una sensación de poder, de una fuerza primitiva e instintiva a pesar de ser un acto repetido a través de los siglos. Y al mismo tiempo, la vulnerabilidad, el miedo de no saber como seguir adelante con la responsabilidad de tener una vida en tus manos. Debe ser ese mismo instinto el que te lleva a seguir adelante, sin planteartelo demasiado, e increíblemente... PODER! Poder hacerlo, poder criar, cuidar, alimentar a esa cosita indefensa... que en unos pocos meses se convierte en un terremoto que cambia tu vida radicalmente. Es el amor incondicional, el más puro y grande que existe.
Fin de blog
16 years ago
1 comment:
la verdad que me alegreo mucho de que hayas formado una familia tan hermosa, lastima que no haya podido vivir todo tu embarazo de cerca pero a la distancia soy muy felioz por vos te quiero amiga, felicidades a mardelo y a ti, feliz cumple berny maira
Post a Comment